Hay un placer en los bosques sin sendero (…)
Lord Byron; “Las peregrinaciones de Childe Harold”
…. Desde mi gnosis
Sin que el post anterior sirva de hilo conductor a éste, nada más lejos, permitidme que siga utilizando el Placer, como concepto y forma, tanto de vida como para la reflexión.
Hallamos placer en muchos ámbitos de nuestras vidas, y curiosamente, solemos asociarlo al placer que nos proporciona “la carne”. Tal vez, y digo solo tal vez, sea porque a través de “la carne” el placer halle, la forma, el mejor camino hacia el espíritu; aportándole seguridad, fortaleciéndolo. Y, que, ese placer que, durante siglos, otros han considerado superficial, pura concupiscencia, en realidad se trate de una forma más de Amor; hacía nosotros mismos, hacia los demás (sin caer en trampas hedonistas). Vivimos tiempos de crisis, y no me refiero a la crisis económica, ni tan siquiera a la política, conceptos hoy tan de moda. Hablo de una crisis mucho más profunda, hablo de ese otro tipo de crisis que no es suficiente motivo, ni interés, mediático; que no ocupa ni portadas, ni columnas. Hablo de esa crisis que provoca, vacuidad, sufrimiento, lesiones en el espíritu. Si miramos atrás, a lo largo de la Historia, si leemos, –sin malinterpretar- el legado que otros “supervivientes” han dejado, puede que hasta nos sorprenda, y entendamos el por que han proliferado los oportunistas (usurpadores, no solo de palabras, sino también de pensamientos); gurús, falsos profetas, milenaristas. Y, es que, en el interior de todo ser humano, en lo más profundo y vulnerable de todos nosotros, cohabita el eterno naufrago; un naufrago aletargado, buscando de forma ansiosa, y desesperada, un tablón al que poder aferrarse.., y como en toda mar revuelta, existen pescadores sin escrúpulos vendiendo panaceas. Remedios, que nada tienen de milagrosos, y que ni tan siquiera son remedios que puedan satisfacer, de una forma deseable a todo el mundo, por aquello de que: “las circunstancias son las que mandan en cada uno de nosotros”, y que no hay más misterio que el de saber como enfrentarte a ellas, cuando a copia de bandazos has perdido orientación y norte.
Hace ya un tiempo, -desde que descubrí en mí a ese naufrago- que vengo manteniendo unas fructíferas conversaciones, yo diría que intercambios, con alguien que lejos de considerarse un gurú, es un sabio. Es un ejemplo, a seguir, para muchos; sus teorías sobre la vida, las aplica a su práctica diaria, de una forma fiel y coherente, -sin traicionarse- las aplica y las comparte… La sencillez, la humildad de Siddharta, en un mundo decadente, dominado por el materialismo. De mis visitas siempre extraigo una senda lección, mi lección.., mi camino. Es una senda nueva, de la que yo soy simple viandante, una más : No hay dioses, todo cuanto me rodea; desde el más insignificante de los seres, todo es, en sí, un Dios. Y ese Dios esta en todo cuanto soy, hago, y tengo; y ese todo, convierte cada segundo de mi vida en un milagro. Y, desde esa inferioridad, y a la vez grandeza, soy capaz de levantar mi mirada al infinito, a todo cuanto me envuelve, y me acoge, de forma temporal. Y me siento fuerte, capaz de iniciar nuevas búsquedas, “ de hallar el placer en los bosques sin sendero”.., porque, desde el silencio, disfruto, y aprendo de cada uno de mis pasos; de mis logros y tropiezos, conscientemente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario